El diagnóstico o confirmación real de Enfermedad de Alzheimer no puede realizarse más que mediante un estudio microscópico muy completo del tejido cerebral. Por tanto, las técnicas objetivas eficaces al cien por cien seria una biopsia del tejido cerebral o una necropsia (fallecido el paciente), es decir, el examen histológico de las células cerebrales. Esto explica que el diagnóstico de la enfermedad sea frecuentemente un diagnóstico de exclusión o con evidencias objetivas en fases muy avanzadas de la enfermedad, lo cuál no seria de mucha ayuda. Los síntomas objetivos que describen el trastorno los hemos mencionado anteriormente. Las pautas o criterios de diagnóstico según las diferentes clasificaciones son:

  • Internacionales y nacionales (DSM-IV y CIE-10) incluyen la presencia de los siguientes síntomas:
    • Presencia de un cuadro demencial.
    • Comienzo insidioso y deterioro lento.
    • Ausencia de datos clínicos o exploraciones que sugieran que el trastorno mental pudiera ser debido a otra enfermedad u otro tipo de demencia.
    • Ausencia de un inicio súbito o de signos neurológicos focales.
  • Otra clasificación diagnóstica que se establece una vez decidido el diagnóstico de Alzheimer es el tipo de EA, ya que se puede clasificar en distintos tipos, según hagamos referencia a distintos aspectos, así:
    • Según la edad de inicio, la EA puede ser:
      • Presenil o temprana de inicio precoz, generalmente con clara relación familiar. Comienza antes de los 65 años, es de curso más rápido y constituyen el 10% de los casos.
      • Senil o tardía, de inicio tardío, aparece después de los 65 años, en su mayor parte es esporádica y de curso lento. Este tipo representa más del 90 % de los casos.

Existen varias pruebas complementarias que evidencian características específicas para diagnosticar Alzheimer como son:

  • Análisis completo de sangre y orina.
  • Punción lumbar (sólo en caso de infección o persona menor de 55 años)./div>
  • Electrocardiograma y radiología del tórax.
  • TAC (Tomografía computerizada, radiografía); con esta prueba se puede ver atrofia cortical severa simétrica y dilatación ventricular global(principalmente IIIvent.).
  • RM (Resonancia magnética); se observan además de los anteriores hiperactividad de los ventrículos y atrofia del cuerpo calloso.
  • PET y SPTEC (Radiografías por emisión de positrones y monofotónica respectivamente); se evidencian las áreas del hipocampo y una hiperactividad tempo-parietal posterior del encéfalo.