Siempre que sea posible, y las condiciones sean adecuadas, el mejor lugar para atender a una persona afectada por la enfermedad de alzhéimer, es su propio medio habitual, cerca de sus familiares.

Es por este motivo por el que asociaciones como la nuestra dedican todos sus esfuerzos por apoyar y mejorar la calidad de vida de estas familias cuidadoras, teniendo este objetivo presente en todos y cada uno de los servicios que llevamos a cabo.

A través de este portal queremos acercarnos más si puede, a aquellas personas que tienen a su cargo una persona afectada por la enfermedad de alzhéimer u otra demencia, con el propósito de asesorarles y apoyarles en todo el duro proceso que conlleva, mitigando de esta forma el desgaste físico y anímico que presentan estos cuidadores/as por la labor que realizan.

Nuestro apoyo pasa por ofrecerles, asesoramiento continuado, atención psicológica, grupos de ayuda, formación, etc.…, siempre con el objetivo de ayudarles a afrontar los problemas de la vida diaria que acompaña a la familia cuidadora.
Así mismo deseamos aportar un espacio de intercambio de experiencias, encontrando el apoyo necesario en otras personas que están viviendo la misma situación.

 

CONSEJOS PARA AFRONTAR EL CUIDADO DE UNA PERSONA AFECTADA POR LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER.

1.- CÓMO AFRONTAR LAS ACTIVIDADES DE LA VIDA DIARIA.

    Es de vital importancia que las personas que rodean al enfermo de alzhéimer  (paciente) se adapten e intenten comprender la nueva realidad que les rodea. La persona confusa se sentirá más a gusto en un ambiente con el cual está familiarizada. La constancia en la rutina diaria servirá de ayuda para conseguir este objetivo.

Las actividades a realizar pueden ser simplificadas si al paciente le resulta difícil tomar decisiones. Una atmósfera calmada y ordenada disminuye la agitación. La repetición y recursos para mantener activa la memoria del paciente, ayuda a prolongar su independencia. Es importante comprender los cambios de humor de la persona puesto que el razonamiento no funciona.

Es importante pasar tiempo agradable en compañía del la persona enferma, trayendo a la memoria recuerdos agradables, brindándole seguridad y halagándole cuando es adecuado. Se debe promover en todo momento  la risa y mantener  un buen sentido del humor. Todos se beneficiarán. Pero, sobre todo, trate a la persona como un adulto y nunca como un niño.

  • El ASEO


    Uno de los síntomas que acompañan al inicio de la enfermedad son los cambios tan drásticos de conducta que se producen en el aseo diario del paciente. Existen pacientes que aunque anteriormente fueran muy aseados de repente se vuelven contrarios en cuanto a realizar la tarea diaria del baño; no quieren peinarse, ni quitarse o ponerse la ropa, les molesta el agua, no quieren perfumarse o afeitarse. Ante este tipo de actitudes, el cuidador/a, deberá utilizar técnicas que, sin darse cuenta el paciente, le conduzcan a efectuar aquello que en un principio no quería hacer. Es importante comprender los sentimientos y necesidad de privacidad de las personas que no pueden cuidar de sí mismas. Se debe facilitar en todo momento la tarea de bañarse y vestirse (por ejemplo, saque solamente la ropa que el paciente ha de usar ese día) y conserve tantas de las costumbres antiguas del paciente como le sea posible. Por motivos de seguridad, recuerde que una persona en estado de confusión no puede quedarse sola en la ducha.

    Anímele a mantener y no perder el hábito de aseo diario. En la segunda fase de la enfermedad puede que el paciente deje de asearse o que no recuerde los movimientos secuenciales necesarios, o que se olvide de algún paso. En ese caso:

  • Convierta el baño en una actividad relajante y placentera. Ponga música ambiental si puede y llévelo de una manera sosegada y tranquila.
  • La bañera es muy poco práctica y puede proporcionar al paciente inseguridad y miedo, por eso es conveniente cambiarla y utilizar una placa de ducha, con poca presión, a ser posible abierta sin mamparas, con una cortina, o sin ella y es conveniente que tenga barras asideras y alfombrilla antideslizante. Siempre que él/ella pueda, deje que se lave solo. Asegúrese que la temperatura del baño es adecuada. Procure que no haya ruidos intensos ni molestos mientras se esté aseando.
  • Siempre deberá realizarse las actividades de aseo a la misma hora. El momento más conveniente es por la mañana. Si comienza a olvidar la manera de lavarse, explíquele que le va a ayudar y anúnciele cada acto que haga: “ahora voy a lavarte la cabeza, ahora el brazo…Levante la altura del inodoro para facilitarle el sentado y el levantado. Si llevan pañales asegúrese de que están siempre secos. Para el afeitado es conveniente utilizar maquinilla eléctrica
  • LA ALIMENTACIÓN

 

    La mayoría de los pacientes de alzhéimer, como consecuencia de los trastornos cognitivos y de las alteraciones de la conducta alimentaria, tienden a: disminución de la ingesta de alimento, pérdida de peso, y malnutrición severa. Los problemas más frecuentes en las diferentes fases de la enfermedad son:

    Fase inicial: En esta fase los pacientes no suelen presentar desnutrición; lo más habitual es el que paciente presente cierta aversión a la comida.
Los pacientes pueden comer solos, pero la pérdida de memoria les hace descuidados, se olvidan de la comida, de los horarios, reúnen en una misma toma alimentos repetidos, etc.
La falta de atención hace que no lleguen a completar la toma de alimentos.

Fase moderada: Existe dependencia parcial para la alimentación, el paciente necesita ayuda para comer y beber, y en ocasiones mastica insuficientemente los alimentos. Aparece rechazo a la comida. Disminución de la percepción de los olores y sabores, disminución de la salivación, sequedad de boca y riesgo de infecciones. Disminución de la capacidad para realizar movimientos coordinados, como utilizar correctamente cubiertos u otros objetos habituales.

Fase grave: Existe una dependencia absoluta del cuidador para la alimentación. Aparecen trastornos graves de la deglución, presentándose disfagia tanto a sólidos como a líquidos y riesgo de aspiración de alimentos, lo que provoca una actitud negativa del enfermo hacia la comida o un rechazo total a ingerir alimentos.  El aparato digestivo puede tener sus funciones enlentecidas. Anorexia senil o indiferencia total ante los alimentos. Dificultad de evacuación intestinal por estreñimiento.

  • QUE DEBEMOS TENER EN CUENTA CON RESPECTO A LA NUTRICIÓN.

 

    La dieta debe ser equilibrada, individualizada, variada y de sabor agradable (es importante que la comida le guste al paciente). Debe controlarse el aporte energético, utilizando alimentos con alta densidad nutricional, ya que en general no existe disminución de las necesidades energéticas. Pueden estar incrementadas en aquellos pacientes que deambulan de forma errática o que presentan cuadros de agitación. Asegurar la ingesta de proteínas (entre 1-1.1g/kg peso/día) tanto de origen animal como vegetal. Se encuentran en carnes, pescado, huevos, leche, legumbres.

Los hidratos de carbono son una buena fuente de energía, pero hay que evitar que se consuman en exceso los azúcares simples. Las grasas mejoran el sabor de los alimentos y son vehículo de vitaminas liposolubles y ácidos grasos esenciales. Debemos aumentar el aporte de insaturadas y poli insaturadas (aceites de oliva, girasol, soja, pescado, etc.) y disminuir las saturadas (grasas animales, etc.). El aporte de vitaminas y minerales se logra con la inclusión en la dieta de hortalizas, frutas y verduras frescas. La ingesta de alimentos ricos en fibra favorece la actividad intestinal y evita el estreñimiento. La encontramos en verduras, frutas y cereales integrales. Debe procurarse una administración adecuada de líquidos (1 – 1,5 l/d), en forma de agua, zumos, infusiones, sopas, etc., según la tolerancia del paciente.

  • CARACTERÍSTICAS DE LA DIETA

 

    Comidas calmadas, sin prisa, con alimentos servidos de manera fácil de maniobrar, ayudan a mantener la persona relajada. Si la falta de coordinación causa que la persona coma de un modo desordenado, ciertas adaptaciones serían convenientes, como cubrir la mesa con mantel plástico, o poner un blusón “cubretodo” al paciente.

También podría ayudar el cortar los alimentos para el paciente, y el uso de platos con borde elevado. Debe asegurarse de la temperatura apropiada para bebidas y alimentos porque es posible que la persona no tenga juicio adecuado para hacerlo. Resulta práctica la utilización de baberos, grandes servilletas o delantales para evitar que el paciente se manche. Evitar cualquier factor externo que pueda aumentar de la distracción (TV, radio, etc.).
Si el paciente quiere comer con frecuencia y es obeso, trocear más la comida, recurrir a zanahorias, pepinillos, etc. Mantener una buena higiene bucal. El cuidador debe limpiar la boca del paciente al menos tres veces al día y siempre después de cada ingesta.

  • ULTIMOS CONSEJOS PARA UNA ADECUADA ALIMENTACIÓN

 

    Es importante siempre que el paciente se siente en la mesa,  recordarle qué se va a hacer: “ahora vamos a comer, vamos a cenar, esto es una cuchara, el plato es amarillo, ¿dónde está el vaso?” Con estas pautas y preguntas, orientaremos al paciente en el tiempo y espacio a la vez que le practicamos ejercicios de memoria y reconocimiento de objetos.

Convertir las comidas en un hábito, realizarlas todos los días a la misma hora y en la misma habitación. Comer sentado en la mesa favorece esta actividad. Elaborar platos que en poca cantidad aporten muchos nutrientes. Son muy útiles, en este sentido, los purés y papillas enriquecidos en vitaminas, proteínas y minerales. Partir la comida en trozos pequeños para evitar el atragantamiento y facilitar la masticación. Dar la comida al enfermo despacio y con paciencia. Utilizar diferentes colores para identificar los objetos (platos, vasos, cubiertos, etc.). Usar vasos, platos y cubiertos que no se rompan para evitar lesiones.

  • TRASTORNOS DEL SUEÑO

    Uno de los problemas más comunes y que generan más alteración tanto en el paciente como en el cuidador/a principal, son los problemas del sueño, ya sean por insomnio, deambulación, terrores nocturnos… Si ya el cuidado del paciente es complicado y estresante y le hace consumir mucha energía de una manera desorbitada, la carencia de descanso diaria le ocasionará frustración y dificultará el recuperarse para la jornada diaria, a la vez que aumentará su nivel de estrés. Por todo ello es necesario tomar una serie de recomendaciones factibles para el descanso del paciente y la prolongación de las horas de sueño, a la vez que el cuidador se recupera y descansa de la dura jornada. A tal fin son útiles las siguientes recomendaciones:

 

  • Anímele a ser activo durante el día. No importa la actividad que realice, caminar, ordenar cosas, trabajos manuales, etc…
  • No le consienta siestas vespertinas o que duren más de 30 minutos. Haga que desarrolle y mantenga una actividad en estas horas (leer, ver la TV, escuchar música…)
  • Haga que se vaya a la cama siempre a la misma hora, procure establecer una rutina nocturna que le indique la hora de acostarse. Es conveniente que antes de ir a la cama vaya al baño y se lave los dientes y a ser posible lavarse un poco con agua caliente, relaja e induce sueño.
  • No le permita utilizar la cama para otra cosa que no sea dormir en ella, el número de horas recomendable es entre 7 y 8 horas. No coloque un televisor en el dormitorio. Simplifique al máximo el mobiliario del dormitorio. No le deje ver programas excitantes o violentos, lo más adecuado son documentales, entrevistas…
  • No le dé alimentos con elevado contenido de azúcar antes de ir a la cama, podrían aumentar su excitación. No conviene que se acueste nada más finalizar la cena, pero tampoco que se acueste con hambre, por lo que es recomendable que efectúe una merienda-cena fuerte y que en el momento de acostarse se tome un vaso de leche templada, o alguna infusión de tila, valeriana…. No le deje beber demasiado cuando se aproxime la hora de ir a la cama
  • -Si a pesar de esto se aprecia que se despierta durante la noche o tiene terrores nocturnos, acuéstese con él y dele un masaje o cántele para relajarlo, también es conveniente para evitar el miedo y la desorientación que deje una luz encendida o colocar pilotos fijos por si se levantase.
  • Colóquele el despertador siempre a la misma hora.
  • Consulte a su médico si existe algún tratamiento adecuado para regular los trastornos del sueño. Nunca lo medique por su cuenta, puede interferir en el tratamiento específico de la enfermedad.
  • EJERCICIO Y LA MOVILIZACIÓN FÍSICA

                Si ya de por sí el ejercicio físico es útil en cualquier edad por los beneficios que ello comporta para la salud física y psíquica del ser humano, en esta enfermedad es indispensable. Los ejercicios pueden ayudar a la persona a mantenerse calma, a dormir mejor, y a conservar sus habilidades motoras. Algunas ideas para ejercicios es caminar, bailar, ejercicios en grupo o practicar algún deporte que disfrutaba antes. Aún en las etapas finales de la enfermedad, anime y ayude a la persona a caminar. Esto prevendrá problemas innecesarios de salud.

En la primera fase en que la movilización es autónoma, son ejercicios recomendables y por supuesto siempre acompañado: montar en bicicleta, jugar petanca, nadar o simplemente caminar alrededor de dos horas por la mañana y dos horas por la tarde, de una forma relajada, sin prisas, evitando grandes esfuerzos, aprovechando para reconocer lo que está viendo o lo que está haciendo, comunicarse con otras personas, cruzar la calle, describir el entorno, contar los objetos que se va encontrando, cantar a la vez que anda…El paciente debe llevar una ropa adecuada, cómoda y sobre todo unos buenos zapatos que no le opriman y le permitan moverse con toda libertad.

    En la segunda fase, cuando su equilibrio y coordinación empiezan  a fallar, el control sobre su actividad física deberá ser más estrecho. Deberemos ir reduciendo las salidas externas e ir realizando ejercicios en casa, gimnasia, bicicletas estáticas, masajes, cosquillitas, vestirse desvestirse, jugar con muñecos, para vestirlos, juegos didácticos,…Más adelante, cuando la deambulación puede ser peligrosa se deberá efectuar con la ayuda de una o dos personas para evitar caídas.

    En las últimas etapas de la enfermedad cuando autónomamente ya no pueda efectuar movilizaciones físicas, se le deberán de hacer de forma pasiva, con una rutina prefijada que abarque todas las extremidades y cuello, con suavidad y frecuencia diaria. Anote en un diario la hora en que efectúa estos ejercicios, qué grupos musculares masajea o qué extremidades flexiona o estira, y cuáles son los que mayor resistencia ocasionan o en cuáles nota que el paciente se queja.

Para cualquier ejercicio vaya explicándole siempre al paciente qué está haciendo, por ejemplo, ahora vamos a estirar el brazo, lo subimos hasta el cielo y miramos los dedos…Siempre debemos hablarle y tratarlo con cariño y dulzura de no ser así podemos trasmitir ansiedad y hostilidad.

  • LOS CAMBIOS DE PERSONALIDAD Y HUMOR

 

    Un comportamiento extraño o inusual es con frecuencia uno de los primeros signos de la enfermedad de alzhéimer, a medida que avanza la enfermedad, la anormalidad del comportamiento puede hacer que la convivencia resulte extremadamente difícil, a veces imposible.

A veces parecerá que la personalidad de su ser querido cambia. Los cambios comunes asociados con la enfermedad de alzhéimer incluyen depresión, abandono, apatía, irritabilidad, ansiedad, agitación, desconfianza e inquietud. También pueden ocurrir alucinaciones (ver cosas que no están allí). Si estos problemas se presentan de repente, son severos o crean un peligro, coméntelos a su médico. En general, trate de no tomar en cuenta las cosas que su ser querido diga y haga. Trate de ver las cosas desde ese punto de vista.

La Depresión, suele ser de los primeros síntomas secundarios de la enfermedad. Normalmente los síntomas depresivos se dan en las primeras fases de la enfermedad, cuando el paciente comienza a darse cuenta en lapsos de lucidez de que padece esta enfermedad. Es importante poner atención a estos síntomas, incluyendo pena, pérdida de interés en otras personas y en actividades, cambios en el sueño o apetito, y pensamientos de muerte o suicidio. El paciente se siente sumido en un túnel sin salida, siempre en momentos esporádicos cuando mantiene la conciencia. A demás se puede complicar los problemas que experimenta una persona con la enfermedad de alzhéimer.

Mantenga actividades agradables y contactos sociales para ayudar a evitar la depresión. Si se sospecha de depresión, hable con el doctor u otro profesional del campo de salud. Infórmese adecuadamente de qué puede hacer usted ante esta situación: Intente transmitirle seguridad, estabilidad y confianza. Procure comprenderlo, no cuestione sus figuraciones e ideas, intente empatizar con él. Usted va a ser su punto de referencia, su memoria y sus recuerdos. No le reproche cuando cometa algún fallo o estropicio, y no le recuerde cómo era anteriormente, aunque sí datos o acontecimientos del pasado. En la medida de lo posible dele alguna tarea o actividad que hacer, por ejemplo, que ponga la mesa, que le ayude a doblar la ropa…Hágale sentirse útil, no una carga o un peso para usted.

La Ansiedad y Agitación se dan en un estadio más avanzado de la enfermedad y va a perdurar durante toda la evolución. Cuando el paciente está más deteriorado comienza a padecer ansiedad, irritabilidad y hostilidad. Una rutina diaria calmada y bien organizada, ayuda a reducir la agitación. La fatiga, confusión, hambre, o enfermedad física son causas que aumentan la agitación. Es importante observar e identificar los posibles motivos de agitación para cada individuo. Identifique los “signos iniciales que advierten” ansiedad; intervenga proveyendo distracción, seguridad, o modificando la situación antes que la persona se vuelva extremadamente perturbada. Para la agresividad y hostilidad usted debe mantener una postura relajada, ignorando los comportamientos agresivos, inténtele distraer en estos casos con otra cosa, no intente razonar con el paciente, demuéstrele afecto, déjele espacio y dele tiempo, tenga muchísima paciencia.

Al progresar y avanzar la enfermedad aumentará el estado de confusión que le rodea. Podría acusarle de cosas que no son ciertas o padecer problemas de percepción en general. Los Delirios y Alucinaciones, son ideas delirantes con un tema real o no sobredimensionado, por ejemplo pueden pensar que la TV les habla a ellos, etc.…. Estas ideas pueden causar reacciones violentas del enfermo y/o del cuidador. Por parte del cuidador porque hieren sus sentimientos, por parte del enfermo porque estas situaciones a menudo le crean mayor incertidumbre y temor. Ante esta circunstancia se preguntará qué puedo hacer:

  • No cuestione la veracidad de sus afirmaciones, no le va a entender. No discuta ni le contradiga.
  • No levante la voz, intente tranquilizarle. No se enfade.
  • Intente apartar su atención del problema, haga que piense otra cosa.
  • No pierda los nervios, no se ofenda por las acusaciones, no le tome en serio sus delirios, recuerde siempre que la enfermedad es la que le hace comportarse así. No se sienta culpable, busque ayuda y comparta sus sentimientos con otras personas.
  • Si hay alucinaciones consulte a su médico para que le administre fármacos específicos.
  •  LA REESTRUCTURACIÓN DEL HOGAR

 

    Algunos síntomas de la enfermedad de alzhéimer, como la confusión mental y la pérdida de memoria, requieren una modificación del entorno en que vive el paciente para impedir accidentes que puedan afectarle a él o a los demás.

La disposición y estructuración del espacio físico del hogar donde vive el paciente, pueden provocar a demás de accidentes un empeoramiento de los síntomas característicos de la enfermedad, como deambulación desequilibrio, inestabilidad emocional, agresividad…etc es por esto que es imprescindible crear un clima de confort, bienestar y seguridad que favorezca el mantenimiento de su contacto con la realidad, el entorno y la sociedad.
Para alcanzar estos objetivos, su espacio físico debe estar organizado y dotado de suficientes estímulos y referencias espaciotemporales, a fin de facilitar su interacción con el medio que le rodea y compensar sus déficits cognitivos y funcionales. Los cambios deben ser paulatinos nunca bruscos, ya que pueden producir el efecto contrario.

Para adecuar convenientemente la vivienda de un enfermo de Alzheimer, es necesario identificar aquellos objetos y zonas de la casa que pueden entrañar un riesgo por la disminución de las capacidades del afectado. Algunos de estos lugares son los accesos, los huecos de escalera, el baño y la cocina.

  • Los accesos y las escaleras:

    Impedir que el enfermo pueda abrir por sí mismo la puerta de la calle o de la escalera, terrazas y ventanas. Las escaleras deben tener pasamanos a cada lado. Es aconsejable eliminar peldaños y desniveles dentro de casa y sustituirlos por rampas. Aplicar colores a los cristales de las puertas y ventanas para que pueda distinguir si están abiertas o cerradas. Suprimir o tapar espacios de difícil acceso, como los bajos de escalera, los rincones o las puertas falsas. No colocar baldas o pestillos para que no pueda encerrarse. Eliminar de las terrazas y balcones objetos en los que pueda subirse.

  • El baño:

    Retirar los objetos eléctricos del baño, suprimir las alfombras, sustituir la bañera por una ducha con suelo antideslizante. Poner barras de sujeción y apoyo en la ducha. Identificar claramente los grifos de agua fría y caliente para evitar que se queme, elimine los cerrojos o la cerradura de la puerta. Guarde los detergentes y utensilios de limpieza en un lugar seguro, al igual que el botiquín, simplifique los accesorios del baño. No le diga que le va a bañar, llévele distraídamente al baño.

  • La cocina:

    Sustituya el horno de gas por una placa eléctrica, si no, apague siempre el gas. No utilice cerillas. Retirar de su alcance cubiertos y utensilios afilados. Retirar las plantas tóxicas y las frutas decorativas que pueda confundir con comida. Hacer inaccesibles los medicamentos y los productos de limpieza. Vigilar las fuentes de calor. Tener siempre cerradas las llaves de paso del gas. Instalar mecanismos de seguridad en estufas y aparatos de gas. Desconecte todos los electrodomésticos pequeños. Es conveniente realizar estos cambios a medida que avanza la enfermedad, adaptándose a las necesidades del enfermo. Efectuarlos todos de golpe sólo serviría para desorientarlo.

El hogar de un enfermo de Alzheimer debe fomentar su independencia mientras le sea posible mantener su interacción social y su capacidad para realizar actividades significativas. Para conseguir este propósito:

  • No debe estar sobrecargado de muebles ni de adornos que le impidan moverse con facilidad. Valore si es posible eliminar los objetos decorativos, podrá ayudar a eliminar riesgos y le ayudarán a disminuir el trabajo de tener que estar pendiente. Así se incrementa su autonomía, se reduce su angustia y se facilita la labor del cuidador.
  • Deben evitarse los ruidos y sonidos innecesarios, como los del televisor o la radio, ya que pueden desorientarle y, además, dificultan enormemente la comunicación con él.
  • Los espejos y las superficies brillantes pueden asustarle, ya que puede no reconocerse o confundirse con un extraño. También puede no darse cuenta de si una puerta o ventana de cristal está abierta o cerrada.
  • El desorden incrementa su desorientación. Es conveniente no dejar a su vista más que objetos de uso cotidiano y procurar que todo esté siempre en su sitio. Llega un momento en el que le resulta de gran ayuda que las diferentes habitaciones de la casa, los recorridos para ir al baño o a su habitación, o los contenidos de los armarios y cajones que utiliza, estén señalizados con rótulos o pictogramas: esa pequeña modificación le ayuda a sentirse más seguro.
  • Una pizarra o un bloc que le indique las tareas que debe realizar cada día le ayudará a estructurar su tiempo y a sentirse menos desorientado. Un reloj de pared y un calendario en el que se identifique claramente el día que es, con números muy grandes y que se puedan leer con facilidad, le ayudarán en los momentos en que pueda padecer trastornos de orientación temporal.

 

 

LA INCONTINENCIA DE ESFÍNTERES

En las fases más avanzadas de la enfermedad el paciente pierde el control de sus esfínteres urinarios y fecales, primero uno y después el otro o quizás al mismo tiempo. Éste es un momento delicado, si el paciente tiene aún conciencia de sus actos lo vivirá mal. Podrá esconder en los lugares más insospechados (cajones maceteros, ducha…) los utensilios que haya utilizado para empapar estas pérdidas hasta que su olor los delate. Ante este comportamiento la actitud del cuidador debe ser la siguiente:

Exprese tranquilidad y busque la solución más apropiada: hágale ir al baño cada 2 horas, para que se acostumbre progresivamente.

El cuarto de baño debe ser fácil de reconocer, tanto de día como de noche. Ponga una señal en la puerta y deje la luz encendida por la noche, en las fases en que aún el paciente mantiene relativamente el control. Asegúrese de que el baño es cómodo y de fácil accesibilidad.

Utilice ropas que sean fáciles de desabrochar y de quitar, cierres de cremallera y velcro, mejor que botones.

Si la incontinencia se produce por la noche, reduzca el consumo de líquidos durante las horas antes de irse a la cama, además, fomente el hábito de orinar antes de irse a la cama.

Si a pesar de estas medidas, tiene problemas para controlar la incontinencia, utilice los pañales anti-incontinencia aunque siempre que sea posible sólo durante unas horas, no lo incorpore drásticamente.

Si el problema de incontinencia lo tenemos a nivel fecal, deberemos acostumbrarle a que en una hora concreta del día, se siente en el inodoro e intente defecar. Si no diese resultado a esta u otra hora del día será el momento de instaurar el pañal anti-incontinencia. Si fuera necesario, puede usar calzones desechables diseñados para adultos, y cubiertas de protección para la cama y muebles.

En cualquier caso informe a su médico si ocurre incontinencia para saber si puede ser tratada, ya que existe incontinencias infecciosas, problemas de próstata…Podría ayudar recordarle a la persona para que use el baño.